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La investigación testamentaria consiste en localizar
a herederos y comprobar su derecho de sucesión.
Fraser and Fraser intervienen en casos complicados, cuando
no resulta claro quién ha de heredar los bienes de
un difunto. Gran parte de nuestro trabajo presenta una dimensión
internacional, si el difunto residía en un país
distinto a aquel en que se encuentran los beneficiarios actuales.
El trato que se da a los bienes
de un difunto depende si esa persona ha dejado o no testamento.
Con testamento
Si el difunto propietario otorgó
testamento indicando como había de repartirse los bienes
hereditarios entre amigos y familiares (los herederos), y
si todos éstos son conocidos, todo se resuelve con
relativa facilidad. En el Reino Unidos y Estados Unidos se
suele designar en el testamento a un albacea, quien se encarga
de hacer cumplir la voluntad expresada en el testamento. Es
necesario presentar solicitud ante un tribunal testamentario;
en Inglaterra y Gales esto se hace al Registro Civil Principal
o a un Registro Testamentario Comarcal de la División
Familiar del Alto Tribunal de Justicia, mientras que en Estados
Unidos se hace a un Tribunal Testamentario o a un Juzgado
de Homologación de Testamentos (Surrogate Court). El
tribunal examina el testamento para cerciorarse de que se
han cumplido los requisitos de la ley. Seguidamente el tribunal
suele otorgar la homologación, lo que significa que
está conforme con la titularidad del albacea y con
la validez del testamento.
Sin testamento (defunción intestada)
Si no se ha dejado testamento, la persona
se dice haber muerto "intestada", con lo que sus
bienes hereditarios serán repartidos entre los parientes
más cercanos, en las proporciones fijas establecidas
por la ley que regula la defunción intestada - a reserva
de ciertas disposiciones legales y después de liquidarse
todas las deudas, gravámenes e impuestos de sucesión.
En lugar de otorgar la homologación,
el tribunal expedirá un "Auto Judicial de Administración"
por el que designa al administrador como representante personal
del difunto y de la sucesión. Su cometido consiste
en autorizar a los notarios administradores (para sucesiones
en el Reino Unido) o al abogado (sucesiones norteamericanas)
a liquidar los diversos bienes hereditarios (o sea, venderlos
para poder tratar exclusivamente con fondos en metálico)
y luego resolver los pasivos eventuales (deudas, impuestos
y gastos). Seguidamente, procederán a establecer las
cuentas de la sucesión, en las que quede reflejado
el saldo disponible a favor de los beneficiarios, asegurándose
por último que todos los que tienen derecho a participar
en la sucesión lo hagan.
Problemas que exigen la intervención
de Investigadores Testamentarios
En los dos supuestos mencionados anteriormente,
pueden surgir problemas si las pesquisas iniciales no logran
dar con herederos o derechohabientes. Hay muchas razones que
pueden motivar esta situación. Las personas pierden
contacto con sus familiares porque han emigrado, se han desplazado
a otra parte del país, han reñido, o por muchas
otras razones, abriéndose una brecha que puede aumentar
sensiblemente en las generaciones posteriores.
En los casos de defunción intestada
(ausencia de testamento), ocurre con frecuencia que el difunto
es el último superviviente de determinada rama de una
familia, de la que sólo viven parientes muy lejanos
cuyo último vínculo localizable data de muchos
años atrás, quizá en otro siglo.
Es aquí donde entramos en scena
nosostros: nuestra investigación testamentaria consiste
en localizar a las personas que tienen derecho a participar
en “una sucesión” (el caudal hereditario
de un difunto). Si están nombrados en un testamento
pero han desaparecido, tratamos de descubrir su paradero.
Sii no hay testamento, sondeamos la historia de la familia
para averiguar quiénes son realmente los parientes
más cercanos, y dónde residen. Después,
facilitamos pruebas de su derecho hereditario que servirán
de apoyo a su reclamación.
Esto quiere
decir que podemos ayudar al mismo tiempo a otras partes interesadas,
como son el albacea de un testamento, el administrador, el
abogado interviniente, los fiduciarios, bancos y compañías
de seguros y el propio tribunal testamentario, además
de a los herederos.
En esta sección:
Indice
de herederos
a continuación: Parte
2a
– Por qué le hemos contactado
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